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Cáritas cumple 50 años en Tarazona con más trabajo que nunca

Sus responsables ayudan a diario a más de 70 familias necesitadas de alimentos de primera necesidad

Este otoño se cumplen 50 años desde que, en 1962, echara a andar la Cáritas Diocesana de Tarazona, como obra de atención a los más desfavorecidos. Desde entonces y hasta ahora, han sido muchas las personas que se han desvivido por atender a quienes tienen menos recursos. Hoy, José Luis Ichaso lo hace recordando la misma premisa que vio nacer a esta entidad: paliar las carencias de alimentación y vivienda de los que peor lo pasan.

La actual crisis económica ha disparado las ayudas de urgencia que se materializan a través de Cáritas, siempre en colaboración con los servicios sociales locales y comarcales. Ichaso calcula que, en estos momentos, la atención prioritaria alcanza a más de 70 familias y, con ello, a una cifra aproximada de unas 350 o 400 personas. “Sin duda, es la situación más grave que recuerdo”, afirma este responsable.

La labor de Cáritas consiste en repartir, una vez al mes, vales para gastar en productos de primera necesidad por distintos importes y siempre en función de las necesidades de estas familias. Según los técnicos de la obra diocesana, aproximadamente un tercio de estas familias son personas de etnia gitana, y otro tanto suponen las familias inmigrantes, en la mayor parte de casos, de origen árabe. Casi todas ellas tienen uno o varios hijos en edad escolar y por ello también se tramitan becas en comedores o el pago de medicamentos.

La leche, uno de los alimentos que reparte Cáritas

“Hablamos de ayudas de primera necesidad que se centran en alimentos no perecederos, como azúcar, pasta, galletas o leche, y también productos de limpieza, aunque eso por desgracia es secundario”, afirma Ichaso. Este hombre, al frente de Cáritas en Tarazona desde hace unos diez años, recuerda que, en origen, la obra diocesana trabajó para erradicar el chabolismo en la ciudad del Queiles. “Se consiguió que, al menos, los más desfavorecidos tuvieran un techo, aunque sabemos que el parque de viviendas en determinadas zonas no es el adecuado y que hay carencias”, explica.

Además de comida, en Cáritas también existe un servicio semanal de ropero. “Es un problema menor, porque nos sobran prendas. Lo más importante ahora es dar de comer”, añade. ¿De dónde consiguen los fondos para ello? Una parte proviene de las subvenciones, y otra, muy importante, de donativos y campañas durante todo el año.

 

Éxito de la Operación Kilo

Quizá la iniciativa más importante de Cáritas en este sentido es la Operación Kilo, una recogida masiva de alimentos por toda la comarca los días previos a la Navidad que, el año pasado, alcanzó cifras de récord: “Con lo que nos dieron, hemos tenido para repartir comida durante varios meses, en el caso de algunos alimentos, nos ha permitido disponer incluso de reservas buena parte del año. La gente es muy solidaria y nos alegramos por ello”, reflexiona Ichaso. Este año se realizará una nueva edición de la misma campaña, que se promocionará entre noviembre y diciembre.

La onomástica de Cáritas se verá reflejada en una exposición de fotografías antes de finales de año, según afirma Ichaso. Reconocimiento a una labor desinteresada de muchos voluntarios y trabajadores sociales que, hoy más que nunca, se antoja imprescindible.