Emoción, fiesta y tradición se dan la mano en las calles de la ciudad
Plaza de España, 12.00 del mediodía. Segundos antes del lanzamiento de cohetes y mientras las campanas repicaban, el Cipotegato ha cruzado la puerta de la casa consistorial y ha comenzado el acto más esperado por toda una ciudad, el que abre las fiestas en honor de San Atilano. Entre la multitud y recibiendo cientos de tomates -se han lanzando hasta 20 toneladas-, el popular personaje se ha abierto paso y en menos de un minuto ha salido de la plaza.
Ayudado por su cuadrilla de amigos, ha iniciado su recorrido por la calle del Conde para después llegar hasta el barrio del Cinto. Se ha dejado ver por el paseo y ha vuelto a la plaza del Ayuntamiento por la calle Marrodán. A hombros, ha regresado a una plaza abarrotada y con más de 6.000 personas que no han parado de gritar ‘Cipote, Cipote, oé, oé, oé'.
Este año era el primero que se hacía público el recorrido a realizar, por decisión del propio Cipotegato y con el respaldo del Ayuntamiento, con el fin de que el público que no acude a la plaza España pudiera ver de cerca al personaje más querido de la ciudad.
Lo que sí se ha mantenido en secreto hasta después del acto ha sido la identidad de la persona que se ha vestido el traje tricolor. Se trata de Eduardo Arellano, de 36 años de edad, que resultó elegido en el sorteo del año pasado tras intentarlo durante dieciocho años.
Visiblemente emocionado, ha hecho sus primeras declaraciones sobre la experiencia que acababa de vivir: "Es el momento con el que siempre había soñado, y ha resultado tal cual imaginaba". Para él, lo más difícil ha sido la salida. "Me esperaba mucha gente, y me ha resultado muy difícil correr".
Además, ha querido dedicar estos momentos a su mujer, de la que se ha acordado especialmente cuando estaba en el monumento y ha añadido que esta fiesta "es de todos". Por último, ha recordado la satisfacción que le produce representar a su ciudad. "Me hace muy feliz -ha concluido-. Lo estoy disfrutando al máximo".
Su hermano Carlos ya fue Cipotegato hace trece años. En rueda de prensa posterior a la salida, Arellano ha manifestado que "es difícil explicar con palabras el sentimiento que supone para un turiasonense ser Cipotegato, sobre todo cuando, una vez realizado el recorrido, tus amigos te suben a la estatua y es entonces cuando las miles de personas que se concentran en la plaza vitorean al unísono la palabra "¡Cipote, Cipote...!", mientras que también aplauden. Realmente puedo decir que he cumplido uno de mis sueños".
Esta tarde, en la ofrenda
Esta tarde, el Cipotegato estará en la ofrenda de flores y frutos a la patrona de Tarazona, la Virgen del Río, otro de los actos destacados de las fiestas patronales. Antes, participará en la imposición del pañuelo a la estatua del Cipotegato, organizado por la peña Dominguera.
El Cipotegato es Fiesta de Interés Turístico Nacional desde 2009 y tiene más de trescientos años de historia documentada, si bien en torno a su figura existen multitud de leyendas y mitos.
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